Caeré, mas nunca me arrepentiré de haber cabalgado con todas mis fuerzas, sabiendo que caería, pero disfrutando el viento en la cara, la adrenalina que hacía que mi corazón se disparara y la emoción de pensar que tal vez triunfaría. ¿Era necesario retomar aquella batalla ya antes perdida? Si, porque el orgullo aleonado de un caballero solo se apaga cuando el triunfo se desliza como miel entre sus dedos; Cuando el sabor del el trago amargo se muta para terminar siendo la calida sangre de Dios en el paladar; Cuando el frescor de un beso apaga la llama que destruye todo desde su interior.
La sonrisa que esboza mi rostro al correr desnudo entre las rosas, ver mi sangre emerger y dibujar riveras en mi cuerpo, se alimenta del peligro de no volver a jugar este juego. Me río en la cobardía humana, en no gritar con su voz interna lo que el alma quiere decir. Me río en la pequeñez humana que encierra con candados ese espíritu romántico y luchador al que temen. Sin embargo, eufórico mis aplausos para aquel...
Loco...
Loco...si...loco, que no es comprendido por ser como es. Que ríe y disfruta de cada momento, pero que jamás se arrepentirá de haber hecho algo, sino, se arrepentirá de no haberlo hecho y no saber jamás que hubiese pasado.
Pido perdón a los Dioses si alguna ninfa he ofendido. Si alguna vez alguna lagrima salio de sus ojos por culpa de mí actuar. Que esas lágrimas se sequen sobre mí y dejen una cicatriz interna que me recuerde lo que he hecho sin más querer. Pero así, de antemano mis disculpas, porque este ser no dejará de ser otra vez. Correrá sacando fuera de si toda piedra que lo aprisione a este mundo. Buscará la forma de encontrar sus alas y volver a contemplar la luz cada vez que su mundo se obscurezca. Bendita la musa que lo eleve a los cielos y lo deje bajar de vez en cuando para alimentarse de la humanidad. Pero la sombra parece ser ahora su única compañera, aunque este individuo ya ha visto la luz de su paz en un recóndito lugar.
Seguiré escribiendo papiros que lanzaré al mar para no dejar rastros de tristeza en mi interior. Limpiaré los rincones de mi corazón con mi pluma, mientras rayo garabatos que calman esta constante pasión. Poemas que contaran mi historia, cada uno con su sabor. Frases que vociferarán momentos de lucidez en esta realidad subjetiva y cantos que hablarán por si mismos.
Seguiré excitándome con el placer de divagar en habitaciones llenas de música y color, letras y notas que solo nosotros conocemos. De la tierra a la Luna y de la Luna al Sol y del Sol a tu interior. Difíciles viajes he deparado, en este juego en el que apuesto con los ojos cerrados y solo fe en el corazón.
Y seguiré volando, hasta que las alas de mis almas ya no puedan más. Sacare el dulzor máximo de esta vida que Dios me dio, de esta nueva oportunidad que quisas gane de alguna vida anterior. Me aferraré como un loco a ilusiones pasajeras o desechare el amor si algún día lo quiero, y nadie más que mi conciencia osara a retarme nuevamente.
Viviré años, días, horas o siglos...Efímera es mi presencia en este mundo que ni siquiera se si existo.
Ahora respóndeme, aunque ya lo vi en tus ojos. ¿A que le temes?
lunes, 2 de marzo de 2009
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