lunes, 14 de diciembre de 2009

La rosa
distiende su perfume,
cruzando incluso
las fronteras del hielo

La distancia no es enemiga,
solo compañera de mal viaje

El universo me cuenta al oído
que tu mirada cae penetrante
sobre mis ojos sombríos
aun cuando no te veo

Y en la obscuridad
distingo la luz de tus fonemas
saliendo como notas de entre tus labios
para ser oídas desde mas allá del Olimpo

Y que esperas
¿qué de el cielo caigan poemas
que enmudezcan mis palabras
y las vuelvan ordinarias para confundirlas con el resto?

La tinta
se baña del rocío nocturno
que pintó la luna
sobre el profundo mar del cielo

El amor
se vuelve doloroso
cuando escucha su eco
volviendo desde el vientre de Venus

El tiempo
se vuelve enemigo
capaz de drogar mi desperdiciada atención

Tu voz
se vuelve adicción
disparada como una flecha
que fue imposible detener

Tu aroma,
el perfume que aspiro
indómito por las noches prestadas
y que traduce mi desespero

Que debo hacer
para asesinar las horas que prometiste
harían nacer de nuestra dialéctica
la codiciada paz

Que debo hacer
para romper la mano a Dios
y besar tus sueños
como ya parece besaste los míos

Que debo hacer…

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