viernes, 11 de diciembre de 2009

El tiempo azota
como un mar enfurecido
la sonrisa de mi rostro,
aquella que ante el sol había nacido

La inseguridad es un árbol
que crece como mala hierba,
corrompiendo las palabras
que intentan hoy suicidarse

¿Es que debo suplica un beso
que calme esta alma,
que me devuelva el aire
de ti, mi ángel nocturno?

Cada segundo va a dar
a una cascada eterna
que la nicotina y la muerte
me ayudan a sopesar

No me importan las noches
No me importan los días
No me importan la hora
No me importa el minuto

Seca esta maldita lagrima
Antes de que brote como grafemas

Mil veces lee estas palabras
para que mil minutos no me duelan
por las mil veces que me has dicho te amo,
por las mil veces que he sentido que te amo.

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