domingo, 27 de diciembre de 2009

Un mal día de muerte

Quien se acuerda de la muerte un día como hoy.
El mundo (y literalmente el mundo) solo se acuerdan de los vivos. Pero, ¿Qué ocurre con aquellos medios muertos?, porque no podemos pensar que todos los muertos están igual de muertos, ¿o todos los vivos están igual de vivos?... ¿ah? Yo estoy mas muerto que otros y si, estoy mas vivo que otros. También hay muertos con plata, muertos pobres, muertos de un equipo o muertos de otro, muertos de frio, de hambre de…mmmmm…muertos hay para todo en verdad, por eso no se puede pensar que todos los muertos son igualespues.
En fin, pobre muertos, esos que aun gotean lágrimas por nunca más volver a comer un buen filete de cerdo o tomar un buen whisky. Algunos desde el fondo de sus pozos claman un regalo. Yo les regalo una flor… ¿Qué mas?, eso se le regala a un muertopues. Algunos lo agradecen y otros quedan mirando con cara de que querían algo mas, pero que mas, que agradezcan que les vine a conversar un ratito (bueno, aunque en verdad me obligaron, no es mi gusto codearme con esta gente)
Y ese es el tema, ni mas ni menos, así que para cuando muera, mientras siga cantando en un francés y un ingles un tanto “arabizado”, desde la sequedad de mi pieza y en la compañía de mis nuevos compañeros de vida (de muerte en este caso particular, que como ya dije quizás no son tan nuevos), vente a tomar un whiskysillo conmigo, quizás ahí tenga otra historia taaaan buena como esta para contar. ¡Ho!, y si es navidad, porfa un desodorante de regalo…por estar muerto no significa que uno deba dejar de mantenerse lo mas presentablepues (soy de gustos simples).

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